ANTONIO DEL CANTO Y TORRALBO Y EL MANTO DE NTRA. SRA. DE VILLAVICIOSA

Antonio del Canto y Torralbo fue uno de los grandes diseñadores del siglo XIX; le tocó vivir una época en la que la Semana Santa casi que se reinventa, gracias al impulso de la corte de los Montpensier y la iniciativa pionera en su tiempo de instalar sillas en la carrera oficial (en un primer momento los Palcos de la Plaza de San Francisco), lo que originaría unos ingresos al Ayuntamiento que éste revierte a las Hermandades en forma de subvenciones.

Esta circunstancia principalmente propicia un desarrollo cofrade enorme durante la segunda mitad y el último tercio de dicho siglo XIX, reorganizándose y fundándose muchas Hermandades. Esta intensa actividad cofrade propicia una numerosa creación artística, en la que sin duda Antonio del Canto con sus diseños tuvo un gran protagonismo como uno de los grandes maestros que marcó esa estética en bordados y aún en pasos procesionales.

Esposo como se sabe de la bordadora Teresa del Castillo y profesor de la Escuela de Bellas Artes, del Canto desarrolla su actividad desde los años cincuenta hasta los ochenta, treinta y pocos años de diseños en los que son perfectamente identificables unas grafías en sus obras, todas de un estilo muy unitario, a base de grandes motivos vegetales, hojarasca, flores, cardos y cuernos de la abundancia, estética que ha venido en llamarse de manera popular y genérica como “bordado romántico” o de “estilo romántico”.

En todos sus mantos y otras prendas, salvo el cabeza de serie, el de la Virgen de la Quinta Angustia de 1854, del Canto usa la misma estructura: una cenefa perimetral, compuesta a su vez de una pequeña pegada al mismo filo del manto y otra más ancha, y un campo central donde emplea otro módulo compositivo, con roleos de un solo movimiento circular que se van cruzando en algunos casos y tocándose tangencialmente en otros. Ejemplos como los del manto de la Virgen de los Milagros del Puerto de Santa María, de 1864, o el manto de la Virgen de las Lágrimas de la cofradía de la Exaltación de Santa Catalina, hoy en la Palma del Condado (Huelva) de 1874 o el manto denominado “de los pobres” de la Virgen de los Remedios de Villarasa de 1875, éste último sin documentar, ofrecen esta organización que estamos comentando, con mayores o menores variantes, aunque podemos encontrar elementos vegetales salteados con estrellas, sobre las que luego volveremos. Paso del duelo Santo Entierro Sevilla

También con elementos dispuestos en sentido circular, pero sin describirlos exactamente, encontramos el manto de la Virgen de los Dolores de Osuna, obra atribuida de mediados del S. XIX.

Pues bien, esta estructura de dibujo geométrica es la que Antonio del Canto empleó en el diseño del manto de Ntra. Sra. de Villaviciosa, ya en 1880, pero aquí introdujo un elemento que sirve de hilo conductual a todo el diseño artístico de la cofradía: el estilo gótico. Daría para otro artículo esta utilización y adaptación del ornamento de estética gótica a todo el conjunto de vestiduras del paso procesional del duelo, pero lo que nos interesa ahora es destacar cómo Antonio del Canto adaptó su forma de componer y diseñar al estilo gótico.

Para ello, tomó como principal motivo decorativo un arco rebajado o “escarzano” gótico, que para la zona central va agrupado en tramos, va describiendo círculos, que en este caso se entrecruzan entre sí, formando otras figuras geométricas e introduciendo entre esas figuras geométricas cabezas de ángeles y soles radiantes además de las estrellas que ya hemos visto, de diferentes tamaños.

Para la cenefa, esos mismos arcos rebajados góticos van combinados de otra forma para ir describiendo una cenefa según vimos en su forma de articular los diseños. El resultado es de un diseño innovador para su época pero a la vez de gran clasicismo.

Fco. Javier Sánchez de los Reyes

Diseñador e Historiador del Arte